jueves, 6 de octubre de 2016

LA POSADERA Y SU NIETO

Había una vez tres jóvenes que emprendieron juntos un largo viaje. Una noche, llegaron a una pequeña ciudad y decidieron quedarse a dormir en una agradable y acogedora posada. Los jóvenes confiaron a la posadera una bolsa que contenía todo su dinero. Uno de ellos, en presencia de otros dos, advirtió a la mujer:
     -Esta bolsa usted nos la devolverá a los tres juntos. Nunca a uno de nosotros por separado, ¿de acuerdo?
     La mujer asintió y guardó la bolsa en un lugar seguro.
     Algo más tarde, cansados del largo recorrido que habían cubierto ese día, los tres amigos pidieron a la posadera que les preparara lo necesario para tomar un baño. La mujer lo dispuso todo al instante: toallas para los tres, jabón, esponjas... Pero se olvidó de ponerles un peine.
     Los jóvenes se dieron el merecido baño. Al poco rato, mientras se vestían, observaron que no había peine. Entonces, uno de los tres jóvenes salió en busca de la posadera. Una vez junto a ella, el joven, en vez de pedirle el peine, le pidió el dinero.
     -¡No te lo puedo dar! -respondió la mujer-. ¿O no recuerdas que se lo tengo que entregar a los tres juntos?
     Entonces, el muchacho le rogó que lo acompañara hasta la puerta del baño. Allí gritó a sus compañeros:
     -¡No me lo quiere dar!
Y los otros dos, creyendo que se refería al peine, dijeron desde el interior del cuarto de baño:
     -¡Señora, por favor, déselo de una vez!
     La mujer obedeció inmediatamente y entregó al joven la bolsa del dinero.
     Este abandonó la posada sin más tardanza.
     Hartos de esperar a su amigo, los otros dos jóvenes salieron del baño. Cuando se enteraron de lo ocurrido, decidieron llevar a la pobre posadera ante el juez. El juez, mostrando una gran paciencia, escuchó a las dos partes y, a continuación, dijo:
     -Señora, usted se había comprometido a entregarles el dinero solo si estaban los tres juntos. Como se lo entregó a uno de ellos y este ha huido, usted es culpable. Así que deberá poner el dinero de su bolsillo.
     La mujer se retiró de allí hecha un mar de lágrimas. No le quedaba más remedio que recurrir a esos ahorros que tanto esfuerzo le había costado reunir.
     La posadera, mientras volvía a su casa, iba pensando que tenía que existir alguna forma de demostrar su inocencia ante el juez. Cuando la mujer llegó a la posada, todavía llorando a lágrima viva, se encontró con su nieto.
     -¿Qué te pasa abuela? ¿Por qué lloras así?
     -¡Ay, hijo! ¡Los ahorros de toda mi vida...! ¡Qué injusticia se comete conmigo! -decía la mujer, que era un manojo de nervios.
     Con mucha paciencia, el nieto logró tranquilizarla y la pobre señora pudo contarle todo lo que había pasado.
     -No te preocupes, abuela. Hay una solución muy clara. Ya que te comprometiste a entregar el dinero a los tres muchachos juntos, irás a ver al juez de nuevo y le dirás que mande a los dos que quedan a buscar a su amigo, porque tú solo podrás pagarles cuando estén los tres.
     Así lo hizo la anciana, y el juez no pudo más que decir:
     -Tiene usted razón, señora. Y en cuanto a ustedes, les ordeno que vayan a buscar a su amigo. Esta mujer no tendrá inconveniente en pagarles entonces la deuda.
     Y según se cuenta, los dos muchachos todavía están buscando a su avispado compañero.

lunes, 27 de junio de 2016

EL DIABLO Y EL PRESTAMISTA

El diablo y el prestamista conocido por casualidad: ambos eran las mismas personas
Y comenzaron a charlar mientras caminaban.
Recoger su -¿vasa préstamos'-pedido al diablo.
Sí - respondió el prestamista. y ella le mostró una larga lista de morosos.
_¡Claro! Una buena o mala alas, cada uno tiene que pagar.
"Y usted no perdona a nadie?
-Para nadie! Los que no tienen dinero para pagar sus cosechas o su enérgica _respondió los animales prestamista_. Y los que no tienen ir ala de la cárcel
.me parece muy justo_dijo el diablo
_A Usted qué haces en tu colección? _ Muy interesado pedirle al prestamista.
_No me estoy quejando ; Yo también _ contestó el diablo.
_¡Claro! Para ti es muy fácil! Si alguien no quiere pagar, se toma lo pata al infierno reír _dijo el prestamista
_No haga. _replicó serenidad no es el diablo. Solo me dan lo que ellos me quieren desde el fondo de su corazón.

Y siguieron caminando. El prestamista en última instancia, las alas de pensamiento palabras de su compañero: "solo me dan lo que me desee desde el fondo de su corazón"

cerca del pueblo encontró un conductor que intentó, sin éxito, a partir de su camión
_¿Maldita Carcocha! él gritó. Que el diablo se lleve en este instante!
_Te Felicitar diablo. Ya tienes un coche _dijo no cree que el prestamista.
¿Que quiere desir no? si él mismo ha dicho, "lo que el diablo se lleve este instante!" ¿No has oído?

-Si. pero en el fondo de su corazón no quería entregar su camión
el prestamista se quedó en silencio. Caminaron y entraron en la ciudad. ruido de los vehículos y el bullicio de la gente desorientados los dos amigos.de la multitud llegó una mujer con un palo en la mano persiguiendo a su hijo.

_¡muchacho, Hijo del infierno! Oh, el diablo se lleve usted travieso! En _gritaba ultraje.

_Oye Diablo, ahí lo tienen: le está dando un alma _dijo el prestamista.
_No Es cierto _replicó la demon-.In el fondo de su corazón, que la madre no quería que te lleve a Asu hijo.
Cuando llegaron al mercado decidió separarse para cumplir mejor su trabajo, pero accedió a reunirse más tarde para hacer el camino de vuelta.

Y así fue.A las seis de la tarde, se reunió de nuevo .El prestamista llegó llevar grandes bolsas de billetes y monedas.Decenas de burros y mulas que transportan fardos de cereales y otros productos. cientos de cabezas de ganado cubrían el camino.
El diablo, sin embargo. Él está esperando con las manos vacías.
"¿No te cobrará? Le pido a la entidad crediticia.
'Ella Aún no respondió con sequedad diablo, pero no se preocupe; Hay tiempo
De repente un campesino salió de la carretera y gritó con enojo:
Miserable -¡Prestamista! ¿Quieres tener al diablo con todo lo que han robado a nosotros!
El diablo se veía a la entidad crediticia y dijo irónicamente.
_¿Se enteró que? Y lo dijo con todo el deseo de su corazón! No es cierto prestamista?